
Aunque no soy precisamente una mariposa para salir de un capullo, así me siento al escapar lentamente de aquella cárcel que inconscientemente fui creando a lo largo de mi vida, no maté a nadie, pero si cometía un crimen terrible a mis ideas y a mi misma, esa cárcel donde mi voz solía aprisionar mis pensamientos y mis pensamientos a mi voz y siento que por fin logro abrir las rejas transparentes que me encerraban ahí.
Un blog... ya es un paso...