Entré en un azaroso laberinto de cristal irrompible, desesperados son mis pasos y angustiosa la duda de si estarás esperándome cuando logré salir de el, también vacilo en la interrogante de si seré feliz al verte de nuevo. A ratos te quiero, segundos mas tarde te odio, minutos después te olvido para luego volver a quererte…creí que así no se podía vivir, pero caminar vendada en una cuerda floja ya no es enjundioso, jurar no besar tus labios otra vez es insensato, ya que olvido mis propias promesas de alejarme de ti, no sirve de nada ser feliz si será por un instante…la acongoja es mas abundante en nosotros.
Lo mas equilibrado sería convocar al a veces bendito olvido y que el tiempo haga su trabajo, solo que no quiero ser olvidada en este fatídico camino que se asemeja a algo eterno. Es como un dulce martirio al cual soy adicta, pero acabará cuando descubra la salida de este lugar, de este laberinto de mente y alma, podré encontrar lo perdido o perder lo que tengo, no lo sé. Pero buscar la felicidad plena es una falacia, solo quiero desenredar la cuerda de mi vida y si tú eres un nudo…solo queda el adiós.